Aquí en España tenemos una idea más o menos clara sobre las plataformas vintage que tienen una mayor aceptación. Disponemos de varios foros, grupos de discusión y canales de IRC dedicados a diferentes plataformas, sites en castellano dedicados en exclusiva a la máquina que su mantenedor considera como favorita.
Por supuesto que todo esto no es algo exclusivo de nuestro país, en el resto de mundo también existen miles de seguidores de máquinas concretas que hacen lo que está en sus manos para mantener, de alguna manera, la contemporaneidad de su sistema. Pero existe un detalle que vale la pena analizarlo, o como mínimo darse cuenta de que está allí, y es el tema de desarrollo de software.
En esta y anteriores ediciones de Matranet podemos comprobar como las novedades de soft tienen mayor tendencia a llevarse a cabo en sistemas que tienen más años de existencia o sistemas que cuentan con un número de seguidores muy por debajo de otros sistemas vintage.
Estas dos características resaltan el mérito de las producciones. Programar para una máquina alejada en el tiempo supone una imposición de limitaciones y una carencia de recursos que otras máquinas menos antigüas no sufren. Muchas producciones se realizan para máquinas que requieren un soporte de cartucho, por lo que el acceso a los medios para plasmar el software en un soporte físico es mucho más costoso y complicado que no editar el mismo software en un disquette. Y lo más sorprendente, que aunque las máquinas de este tipo ya hemos señalado que tiene un número bajo de usuarios y seguidores, éstos no escatiman a la hora de hacerse con estas producciones y adquirirlas.
Es lícito deducir, pues, que los sistemas que gozan más de la calidad de sus seguidores tienen más futuro por delante que aquellos sistemas en lo que destacan es por la cantidad de seguidores, el viejo tópico de que el tamaño no importa hecho realidad.
S.T.A.R.
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