Una palabra, frase o expresión inadecuada utilizada dentro de un contexto erróneo frecuentemente provoca aspamientos de humor. Estar en el candelabro en vez de candelero, esgrimirse las neuronas en lugar de exprimir, o decir personas humanas, una redundancia ejemplar, son chascarrillos que más de una vez hemos oido y que nos provocan una mezcla de pena hacia el locutor, vergüenza ajena y risa fácil.
También existen otros latiguillos claramente humorísticos que satirizan el frecuente mal uso del idioma, expresiones como yavestruz (ya ves tú), tener poderes psicotécnicos (psicotrónicos) o agua oxidada (oxigenada). Se buscan intencionadamente incorrecciones para encontrar en lo absurdo la razón del humor.
Pero sucede muchas veces que la gente interpreta este particular sentido del humor como una cosa seria, utilizando las incorrecciones como si de acepciones reales se tratasen, o peor aún, mal interpretando el sentido humorístico original sin darse cuenta de que se estaba utilizando precisamente para provocar una sonrisa, un distendimiento coloquial.
Nos encontramos que cuando un vocablo o una expresión pasan a ser folklóricos (ya sea como error léxico intencionado o casual) se usa y abusa invadiendo el terreno de la seriedad o de la enunciación, sin la intención del simple divertimento conversacional. Cuando se llega a este punto se hace difícil, entonces, explicar y dar a entender la verdadera naturaleza de su cuño ya que seguramente habrá alcanzado tal extensión de uso popular que todo el mundo la aceptará como expresión capital, y por lo tanto, correcta.
En el mundo de las computadoras tenemos infinidad de vocablos redundantes que en otras situaciones adquieren la cualidad de chiste, pero que su uso extendido y frecuente hacen que a la gente les parezcan normales, correctos y acertados. Decir que un ordenador es multimedia es una perogrullada, ya que todos los ordenadores son capaces de procesar al usuario, por ejemplo, sonido e imagen. No decimos que un reloj de manillas es multimedia aunque es capaz de darnos la hora, los segundos, la fecha e incluso en determinados casos, activar una función de alarma. También tenemos el vocablo interactivo, definición que equivale a un entorno que se encuentra entre dos partes participantes, es decir, un videojuego es tan interactivo como saltar a la comba o hacer botar una pelota, en todos los casos el jugador actúa sobre un elemento que responde a sus estímulos, devolviéndolos para continuar la acción.
Todos los vocablos similares que nos podemos encontrar tienen una construcción gramatical común, el uso de prefijos. Se tiene tendencia a juntar cualquier prefijo con cualquier palabra para simular un nuevo concepto que muchas veces cae en el esperpento, concepto que, como decíamos, acaba convirtiéndose en acepción oficiosa. Estas nuevas imposiciones siguen cayendo en el doble sentido del humor intencionado (o casual) enmascarando al interlocutor con una fluida verborrea que fracasa en su fidedignia.
Uno de estos nuevos vocablos que cada día toma más fuerza es el de RETROINFORMÁTICA. El sentido de la palabra es correcto, pero no así el uso que frecuentemente se le da. El prefijo latín retro significa hacia atrás, en el sentido de retroceder en el espacio físico o temporal, así que retroinformática equivaldría a retroceder en el tiempo, a lo actualmente obsoleto. Retroinformática significaría asumir unos valores de material informático caduco, homenajear tiempos pretéritos, omitir cualquier situación actual. Muchos sites son los que dedican su espacio a esta definición etimológicamente correcta, pero también son muchos que lo utilizan tanto para un roto como para un descosido, utilizando incorrectamente una definición clara.
Tratar sobre una computadora o una máquina de entretenimiento por video como un objeto retroinformático es lícito si esta máquina es obsoleta con relación a las capacidades de las máquinas actuales, pero cuando se trata de definir sites, intenciones, movimientos, proyectos o planteamientos se debe ir con cuidado para no definir el asunto de forma inadecuada, no prestar confusión, y, en pocas palabras, no confundir los términos.
En Matranet se puede entender que tratamos sobre retroinformática, pero existe una sutil diferencia entre el concepto y la concepción, y es que en Matranet se tratan temas de máquinas retroinformáticas, efectivamente, pero no son así los temas tratados, ya que son actuales y dotan a las máquinas obsoletas y sus producciones como noticias contemporáneas y atemporales. Hablar sobre un juego de 1986 es retro, hablar sobre un juego del 2002 su propia definición ya lo califica como actualidad.
Para evitar cualquier nimia confusión, en Matranet definimos las máquinas obsoletas, esta retroinformática, como SISTEMAS VINTAGE, definiendo de forma más concreta lo que aquí tratamos. Vintage es una palabra inglesa que tiene la acepción "cosecha/procedimiento excelente que produce material de primera calidad". Usualmente utilizado como término vinícola, tambien se utiliza con referencia a situaciones de éxito o en las cuales se han obtenido beneficios o logros de satisfacción superiores a la media. Es lógico asimilar que al decir sistemas vintage englobamos la retroinformática pero sin excluir por definición todo aquello que se produzca después para ésta.
Aún y así, seguros de que hemos malgastado el tiempo dando explicaciones para que nadie sienta alusión por estos conceptos ¿cuánto tardaremos en encontrarnos con barbaridades del tipo retrovintage, conceptos tan absurdos equiparables a retroarqueología o neoanticuario?
S.T.A.R.
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